viernes, 16 de diciembre de 2011

Lo real


[Aviso: esta entrada también parece una película de Frank Capra. Si son más bien Mr. Scrooge o si necesitan una palangana virtual cada vez que leen una terneza, no sigan leyendo. O vayan a por la palangana.]
Ayer vi "Kiseki" en el FICC. "Kiseki" significa milagro en japonés. La película habla de deseos que se cumplen aun cuando no se cumplen, aun cuando no hay milagro. Es como un cuento de hadas sin hadas. Te deja ese poso de satisfacción, íntima alegría y orden que da un cuento (los cuentos fantásticos están para ordenar el mundo), pero todo todo sucede sin arte de magia, por arte de realidad y fuerza de la alegría, la bondad, la voluntad y la esperanza de las personas.
(Palangana.)
"Kiseki" fue el colofón perfecto para un día Kiseki. Un día milagro. De esos días, y no son tantos en la vida (yo recuerdo seis), en los que bailas entre la sensación de irrealidad y la poderosa consciencia de estar viviendo algo absolutamente excepcional. Ayer participé en los encuentros del Premio Hache en Cartagena, como finalista. Los premios los suele dar un jurado, y este también. Pero, frente a la aristocracia de los jurados literarios, este es un premio democrático. El jurado lo componen los lectores, miles de lectores. "Tú lees, tú decides". Como debería ser.
No abulto mucho. Y ya, en un imponente Paraninfo y ante 600 adolescentes, no se hacen idea de lo pequeña que resulto. Pero hay cosas que te ensanchan. Como que una chica marroquí te dé las gracias porque -me dijo-: "aunque no entiendo bien tu idioma, este libro sí lo he entendido". O que un chico, un tiarrón guapo de unos catorce años, te diga: "Me ha encantado tu libro porque he estado enamorado y es como lo que cuentas". O que una chica te diga... No te diga apenas, porque se echa a llorar, y te pide un abrazo. Y se lo das pensando: ¿pero quién soy yo?
(Pañuelo.)
Este blog empezó hablando de premios y princesas. Durante un tiempo estuvo centrado en la realeza. Hoy este blog se muda a la casa de al lado, al lugar donde quiero vivir: los premios, claro, y lo real, solo que este "real" no tiene que ver con la realeza sino con la realidad, y con los milagros que se hacen por arte de la alegría, la bondad, el saber hacer y la esperanza de personas como Alberto Soler, Patricio Hernández o Miguel Villora.
Me regalaron una camiseta del premio Mandarache, el hermano mayor del premio Hache. En la camiseta dice: "La verdad está en los números pero el secreto en las palabras"*. Yo soy muy de secretos, pero esto he querido contarlo porque no debería serlo. Debería ser un secreto a voces. Debería ocupar quince minutos de Informe Semanal, para que todo el mundo sepa que en Cartagena hay gladiadores que pelean a muerte por defender la candidatura de un libro, hay miles de jóvenes que leen y que reciben a los escritores como si fueran lady Gaga y hay cuentos de hadas sin hadas ni princesas que empiezan leyendo y acaban entre abrazos y lágrimas de emoción diciendo: "Y fueron felices y comieron caldero".
Un último secreto, que ya vale por hoy. En Cartagena compré el número que va a salir premiado con el Gordo. Es el 07413. Luego no digan que no avisé. De todas maneras, la felicidad es casi gratis. Ayer vi "Kiseki" gratis, me dieron abrazos gratis, me reí gratis, repartí y recibí cariño gratis...

En la imagen (y retomando nuestro lema "a lo sesudo por lo baladí"): una lectora y Alberto Soler me besan, y yo, en el centro, ya me siento ganadora. (A Alberto ayer unos jóvenes lectores, unos jóvenes jurados, le dijeron que era igualito a Jorge Javier Vázquez, pero en guapo. Él hoy también flota en una nube de felicidad.)

*Esta frase -debe saberse, y querrán saberlo- es del poeta Alberto Soler.

4 comentarios:

Patt dijo...

Soy de Cartagena. No soy parte de la organización del premio pero sí estoy enamorada de todo lo que representa y defiende.
Muchas gracias por esta entrada en el blog y por participar en el Mandarache con ese espíritu, porque es justo el de estos premios.

Ayer empecé tu libro y aunque supero con creces la edad del jurado Hache tengo que decirte que me encanta y que conforme avanzo (me queda muy poco ya) entiendo cada una de las palabras que ayer me contaste sobre él.

Esperamos verte por Cartagena otra vez.

Rebeka dijo...

Me alegran esas demostraciones de cariño. Seguro que te hicieron sentir casi como en casa.

Que amen lo que escribes tiene que ser un sentimiento muy bonito!

Me alegro mucho por ti Begoña!!

Abrazos.

Mara Oliver dijo...

:D
No puedo decirte nada porque todo es poco comparado con lo que cuentas, pero a mí también me gusta mucho cómo escribes y aunque tenga 16x2 me haces recordar cómo era querer a los 15 ;)

La Oro dijo...

Jooo, Patt, Rebeka, Mara... Vuestros comentarios son como una prolongación de la experiencia del premio Hache. Como siga así, van a tener que bajarme de un cúmulo, o de un nimbo.
Muchísimas gracias.