lunes, 2 de septiembre de 2013

Por qué no debes poner a tu novela nombre de comida

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¿Quieren saber qué dice ahora mismo Rose, la mujer de la foto?
¿Queréis croquetas? ¿De verdad queréis croquetas? ¡No las busquéis entre los libros juveniles, ni en adulto, ni en novedades ni en poesía ni en romántica ni en best-seller ni en humor ni en autor aragonés! ¿Queréis Croquetas y wasaps? ¿De verdad queréis Croquetas y wasaps? ¡Corred a la sección de libros de cocina! ¡Ya estáis tardando!
Ya perdonarán esta nueva entrada promocional, pero las circunstancias obligan. Son varios los apreciados lectores que se me quejan de no encontrar mi novela y más de uno me ha hecho llegar fotos de mis croquetas rodeadas de Sferificaciones y macarrones, Objetivo: cupcake perfecto y Otra alimentación es posible. Si al menos me colocaran en la sección de libros de cocina pero junto a Los juegos del hambre o junto a Cocina con lógica de Jordi Cruz...
Hagan caso a Rose, miren en Cocina, o pregunten a su librero, o no den más vueltas: antes de salir de casa a lo loco, consulten aquí. Es el buscador que les chiva en qué librerías asociadas a Todos Tus Libros pueden encontrar el libro que se les haya metido entre ceja y ceja.
Gracias por buscarme.

Fotografía de Willy Ronis.


3 comentarios:

Rusta dijo...

Es curioso. Recuerdo que Espido Freire comentó lo mismo a propósito de "Melocotones helados", y también dijo que confundían "Irlanda" con un libro de viajes.

Eso sí, "Pomelo y limón" no habría desentonado nada entre Lecturas, Pronto, ¡Hola! y demás xD.

La Oro dijo...

No tenía ni idea. ¡Qué gracia! En el fondo es gracioso que te encuentren cuando no te buscan. Y tienes toda la razón con lo de "Pomelo y limón". Chis pom.

Begoña R. dijo...

Quizá el criterio empleado sea el del canibalismo... :D

Según Rafael Reig en su irreverente y muy recomendable Manual de literatura para caníbales "Los novelistas y poetas, ya sea por hábito histórico, por fatalidad invencible o por decisión propia, son siempre caníbales: se devoran unos a otros. En general, no leen libros, se los comen (a menudo sin cocinarlos ni masticarlos).

¡A comeeeer!

Abrazos.